La noticia que un familiar tiene Cáncer es demoledora, provoca un giro total en la vida de la persona y de quienes viven a su alrededor, la primera reacción, es creer que ya todo terminó, una gran equivocación, pues apenas es el comienzo de un lento proceso que debe pasar por la asimilación de la nueva realidad que envuelve a la familia, y prepararse para enfrentar la batalla por la sobrevivencia.

Las primeras indicaciones médicas, casi siempre están ligadas a  realizar nuevos procedimientos, exámenes y tratamiento de quimioterapia, este último tan desgastante, por sus efectos colaterales, pero tan necesario para ganar la lucha por la vida.

El manejo de la situación es variable desde el punto de vista económico, si tienes un seguro médico habrá una ventaja pues hay más garantía de atención médica, exámenes especializados y tratamiento; si no, la situación se complica, pues se adicionan las dificultades propias de los establecimientos de atención pública, donde pueden sobrar voluntades, pero faltan recursos. La existencia de varias entidades y organizaciones privadas, que inspiradas por las experiencias vividas en familiares o personas afines, ayudan  a las personas necesitadas con atención, tratamiento y asistencia psicológica, entre otros, son en muchos casos, un bálsamo para no desmayar en el propósito de sobrevivencia.

Un elemento determinante es la fortaleza espiritual de la persona afectada por la enfermedad, se necesita de mucha voluntad, disposición y fe para mantenerse en la lucha, por cuanto ello alimenta la motivación del paciente para resistir todos los procesos necesarios para el manejo de la enfermedad. Los familiares deben de estar conscientes de esto y de otro aspecto que combinado al primero, son el principal aliciente para una persona declarada con algún tipo de cáncer: el amor de parte de toda su familia. Sin amor, traducido en comportamientos y actitudes positivas, comprensión, solidaridad, paciencia, asistencia, acompañamiento, entre otros, las cosas serán aún más complejas. Los amigos, vecinos, hermanos en la fe, también son parte importante de este engranaje emocional.

Vivir con un ser amado, con Cáncer, es una de las experiencias más extraordinaria que puede tener una persona, poder llegar a comprender el verdadero valor de cada segundo, cada minuto, hora, día, a dimensionar el verdadero valor de la vida, a entender la importancia de mantener siempre abierto el corazón para compartir los mejores sentimientos, a darle gracias a Dios por ese ser amado que te ayuda a crecer en calidad como ser humano, a compartir incertidumbres, temores, dolores, tristezas, alegrías, regocijos, fe, esperanza, gracia, presentes en los diferentes momento de la enfermedad.

La buena noticia es que en gran porcentaje de los casos, el proceso vivido logra buenos resultados, pues con el esfuerzo de todas las personas que intervienen en la lucha por la sobrevivencia de una persona con Cáncer, familiares, hermanos en la fe, amistades, personal de los centros asistenciales, además de Ángeles que aparecen en el camino, la sobrevida del paciente se logra y la vida cambia para la familia, comenzando una nueva etapa.

La sobrevida alcanzada por una persona con Cáncer, un gran regalo del Creador y hacedor de todo cuanto existe, debe ser aprovechada por la familia para continuar viviendo en el Amor de Dios y  mantenerse al cuidado de la persona, vigilar estilos saludables de vida, ejercicio, nutrición, aspectos emocionales, tratamientos indicados, consultas y chequeos médicos periódicos, pues se debe estar consciente que los riesgos de una complicación se reducirán en la medida que todo esto se cumplan de manera efectiva.