De acuerdo a estudios realizados tanto en países ricos como pobres, las expectativas de vida de la mujer son superiores a las del varón en un rango de hasta cinco años más. En nuestra cultura es común ver la disponibilidad de las mujeres para acudir con mucha más regularidad a una consulta médica, realizarse diferentes chequeos médicos, someterse a exámenes, tratamientos y procedimientos terapéuticos preventivos más que los varones, este comportamiento masculino sin lugar a dudas incide en el nivel de riesgos a su salud.

Una enfermedad en los hombres que con los años ha venido adquiriendo una importancia relevante es el cáncer de próstata, el cual en nuestro país ocupa la cuarta posición entre los tipos de canceres más frecuentes.

La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino, tiene el tamaño de una almendra y se localiza justo debajo de la vejiga, delante del recto y rodeando a la uretra. Su principal función es secretar un líquido, que favorece la movilidad de los espermatozoides. Las funciones de la uretra son llevar la orina afuera del cuerpo y  el semen, que es una mezcla de esperma y el líquido proveniente de la próstata,  durante la eyaculación.

El problema más frecuente en hombres menores de cincuenta años es la prostatitis o inflamación de la próstata, en los hombres mayores de cincuenta años es el agrandamiento de la próstata, conocida también como Hiperplasia Benigna de Próstata, por ello es importante que los hombres mayores de cuarenta y cinco años se hagan una revisión, ya sea mediante un examen llamado PSA que sirve precisamente para medir el antígeno prostático específico, una glicoproteína producida exclusivamente por las células epiteliales de la próstata, a través de un ultrasonido o de un examen físico o tacto rectal para determinar  si ha habido un agrandamiento en la próstata y prevenir un cáncer en el futuro.

El PSA es un examen que se realiza en sangre, el examen físico de rutina consiste en introducir un dedo por el ano para explorar la próstata, lamentablemente hay varones que rehúyen a estas opciones, en el primer caso porque tienen fobia a un pinchazo de aguja y en el segundo porque han creado prejuicios a la realización del chequeo rectal, acrecentando así el riesgo a un problema de salud más complejo, que pudiera ser prevenible.

El tacto rectal es una técnica indolora, que dura unos segundos, y resulta muy útil para detectar agrandamientos anormales u otros cambios de la glándula prostática, por consiguiente es de vital importancia que los hombres comiencen a desmitificar los paradigmas creados alrededor de esta técnica, para ello en los servicios de salud debe disponerse de una consejería previa que contribuya a la comprensión de la importancia,  eficacia y lo  inofensivo que resulta el procedimiento.

Siempre es bueno recordar que toda enfermedad por muy compleja que sea y particularmente los diferentes tipos de cáncer, incluyendo el de próstata, responden mejor al tratamiento cuando son diagnosticadas de manera temprana.

Por la seguridad y el bienestar de toda la familia,  es recomendable que los hombres pongan en práctica un plan proactivo de salud, que incluya buenos hábitos en las comidas y bebidas, estilos saludables de vida, ejercicios y una rutina de revisiones médicas periódicas para mantenerse sanos de manera integral, ampliando con ello las expectativas de vida, pues esas buenas prácticas serán imitadas por hijos e hijas, en beneficio no solo de la familia, sino de la sociedad en general.