El Virus de Inmunodeficiencia Humana VIH, representa  un desafío para demostrar lo que los gobiernos, organismos y sociedad pueden hacer para resolver un problema de consecuencias devastadoras para la salud de las personas y futuro desarrollo económico y social de las naciones.

Ante la inminente amenaza, en el año 2008, con el objetivo de fortalecer la respuesta a la epidemia del VIH en el contexto educativo formal y no formal, los Ministros de Educación de América Latina y el Caribe se propusieron para el 2015 reducir en 75% la brecha en el número de escuelas que no habían institucionalizado la Educación Integral en Sexualidad, en los centros educativos bajo la jurisdicción de los Ministerios de Educación.

Revisar este compromiso es oportuno en estas fechas que conmemoramos el Día Mundial de Solidaridad con las personas con VIH y sus familias, la pregunta de rigor es, ¿Qué pasó con el compromiso asumido? En el 2009, se realizó una Consulta Nacional para la revisión y actualización de la curricula educativa, se incorporó la Educación de la Sexualidad como eje transversal prioritario en todo el sistema educativo y se puso por primera vez en manos de maestras y maestros, una guía de consulta sobre Educación Integral de la Sexualidad.

Sin embargo, al acercarse el término del plazo acordado para alcanzar la meta, de acuerdo a evaluaciones realizadas al país por organismos internacionales, existen aún docentes que desconocen la guía, pues el número de ejemplares producidos y distribuidos a nivel nacional fueron 30,000 solamente, tampoco se está cumpliendo con las horas clases para abordar el tema de Educación Sexual, debido a la falta de capacitación adecuada a los maestros y posiciones extremas de alguna parte del personal docente sobre la pertinencia de la temática.

La educación en sexualidad es una cuestión crítica de aplicación y beneficios preventivos muy concretos tanto a escala individual como social, pero no todos lo vemos así. Una gran mayoría identifica la necesidad urgente de impartir más y mejores temas, especialmente para reducir la incidencia de las ITS, VIH y los embarazos en adolescentes y hay quienes tienen posiciones conservadoras y alimentan el mito de que hablar de sexualidad es promover el sexo, el personal docente reconoce que persiste mucho miedo y prejuicios y esto dificulta la enseñanza en las aulas.

Hace 27 años que Nicaragua viene batallando para contener el VIH, sin embargo el número de casos se ha venido incrementando, como consecuencia de ello, el país registra más de un millar de personas fallecidas a causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, Sida o VIH avanzado.

Las estadísticas indican que  siguen siendo las y los jóvenes  quienes aportan el mayor número de nuevos casos de VIH, los jóvenes de entre 15 y 29 años representan el 29.5% de la población sexualmente activa en Nicaragua, pero son el 52% de los casos de infecciones de VIH y el 67% de infecciones de transmisión sexual.

La mejor forma de contener la epidemia del VIH, es promover una sexualidad responsable, educando a los estudiantes para su propia protección y de los demás. El interés del gobierno, organismos y sociedad en general, por la implementación de la educación integral en sexualidad en el sistema educativo formal como una asignatura específica, debe ir más allá de los prejuicios o las consideraciones ideológicas, morales, religiosas o tradicionalistas, la realidad que viven los jóvenes de nuestro país son evidentes en las estadísticas del VIH y por ellos debemos actuar.